Escrito por Andrea Sánchez Gil · Tiempo de lectura: 6 minutos
El CBCT aparece mencionado en varios de nuestros artículos como parte del diagnóstico en odontología biológica, pero merece su propia explicación: qué es exactamente, para qué sirve, y —algo que rara vez se explica con claridad— cuándo NO es necesario hacerlo.
¿Qué es el CBCT?
CBCT son las siglas de Cone Beam Computed Tomography (tomografía computarizada de haz cónico). Es una tecnología de imagen 3D que, a diferencia de una radiografía panorámica convencional (una imagen plana, en 2D), permite obtener una reconstrucción tridimensional completa de los maxilares, los dientes y las estructuras óseas circundantes.
El paciente permanece de pie o sentado, inmóvil durante unos 10-20 segundos mientras el aparato gira alrededor de la cabeza. Después, un software reconstruye la imagen 3D a partir de esas proyecciones.
¿En qué se diferencia de un TAC médico o de una radiografía normal?
Frente al TAC médico: el CBCT emite una dosis de radiación considerablemente menor, y está diseñado específicamente para estructuras dentomaxilares, con mayor resolución en esa zona.
Frente a la radiografía panorámica (2D): el CBCT ofrece muchísima más información —profundidad, volumen óseo, relación con estructuras anatómicas como el nervio dentario o el seno maxilar.
¿Para qué se utiliza?
Las indicaciones más habituales del CBCT en la práctica clínica incluyen:
- Planificación de implantes: permite valorar con precisión la cantidad y calidad de hueso disponible antes de colocar un implante, así como su relación con estructuras anatómicas cercanas.
- Cavitaciones(NICO’s o FDOJ). Zonas de hueso mal vascularizado y con alto contenido en grasa ,que se produce generalmente postextracción que no siempre es visibles en una radiografía 2D y que produce inflamación crónica de bajo grado.
- Cirugía oral y maxilofacial: valoración de terceros molares (muelas del juicio) con relación cercana al nervio dentario, quistes, u otras patologías óseas.
- Ortodoncia en casos seleccionados: análisis de la vía aérea, dientes incluidos o retenidos, o reabsorciones radiculares.
Lo que casi nadie explica: no debe ser un examen de rutina
Aquí está el matiz más importante, y el que menos se suele comunicar: las guías internacionales de radioprotección son claras en que el CBCT no debe solicitarse de forma sistemática para cualquier paciente o cualquier tratamiento. Existe un principio de justificación en protección radiológica: antes de indicar cualquier prueba de imagen, debe valorarse si el beneficio diagnóstico esperado supera el riesgo de la radiación recibida, comparándolo con lo que ya aportaría una radiografía 2D convencional, que implica menos dosis de radiación .
Esto es especialmente relevante en población pediátrica, donde existe mayor radiosensibilidad: organismos europeos han desarrollado guías específicas (como el proyecto DIMITRA) para optimizar y limitar el uso de CBCT en niños.
En otras palabras: un CBCT bien indicado es una herramienta diagnóstica muy valiosa. Un CBCT solicitado «por rutina» o «para tener más información» sin una pregunta clínica concreta detrás no está justificado, por poca radiación adicional que suponga frente a un TAC médico.
Nuestro criterio en HOLOS
Solicitamos un CBCT cuando la pregunta clínica lo requiere —planificación de un implante, valoración de un caso fomplejo, estudio de una patología ósea— y no como parte de un protocolo genérico aplicado a todos los pacientes por igual. Esto es coherente con el principio de mínima intervención que aplicamos también a los tratamientos: la tecnología debe usarse cuando aporta valor real al diagnóstico, no como gesto añadido.
Si tu tratamiento requiere una valoración con CBCT, te explicaremos exactamente qué buscamos con esa imagen y por qué es necesaria en tu caso concreto.
