Escrito por Andrea Sánchez Gil · Tiempo de lectura: 7 minutos

En nuestro post sobre por qué elegir una clínica de odontología biológica mencionábamos que la inflamación periodontal se ha estudiado en relación con enfermedades sistémicas. La relación entre periodontitis y enfermedad cardiovascular es, probablemente, el ejemplo mejor documentado de esa conexión. Vale la pena explicarla con el detalle que merece.

Qué es la periodontitis, brevemente

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las encías y al hueso que sostiene los dientes. Está causada por una infección bacteriana persistente y, si no se trata, puede llevar a la pérdida de piezas dentales. Pero su alcance parece ir más allá de la boca.

Lo que muestra la evidencia

La asociación entre periodontitis y enfermedad cardiovascular lleva más de dos décadas siendo objeto de estudio, y hoy existe un consenso relevante: en 2020, la Federación Europea de Periodoncia (EFP) y la Sociedad Mundial de Cardiología publicaron conjuntamente un informe de consenso —Periodontitis and Cardiovascular Disease— en el que expertos de ambos campos revisaron la evidencia disponible y concluyeron que la periodontitis incrementa de forma significativa el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular.

Uno de los estudios de referencia es el proyecto sueco PAROKRANK, que hizo un seguimiento a largo plazo de más de 1.500 personas: comparó pacientes con antecedente de infarto de miocardio frente a personas sanas de edad y sexo similares, y encontró que la enfermedad de las encías era significativamente más frecuente en quienes habían sufrido un infarto. El seguimiento posterior mostró que, cuanto más grave era la periodontitis, mayor era el riesgo de sufrir nuevos episodios cardiovasculares.

Otro dato relevante viene de un estudio de cohorte danés en pacientes con periodontitis severa tratada de forma hospitalaria: la tasa de mortalidad cardiovascular fue más del doble que en el grupo control, y la de mortalidad por cualquier causa también resultó significativamente mayor.

¿Por qué existiría esta relación?

Se han propuesto varios mecanismos, y probablemente varios actúan a la vez:

Inflamación sistémica de bajo grado. La periodontitis mantiene un estado inflamatorio crónico que no se queda solo en la boca, sino que puede favorecer disfunción del endotelio (el revestimiento interno de los vasos sanguíneos) y alteraciones en el metabolismo de las grasas.

Paso de bacterias a la circulación. Se ha detectado ADN de bacterias periodontales, como Porphyromonas gingivalis, directamente en placas de ateroma extraídas de arterias, lo que sugiere que estos microorganismos pueden viajar desde la boca hasta el sistema circulatorio.

Factores de riesgo compartidos. Es importante mencionar esto con honestidad: la periodontitis y la enfermedad cardiovascular comparten factores de riesgo comunes —edad, tabaquismo, nivel socioeconómico, entre otros—, lo que complica aislar hasta qué punto la periodontitis es una causa independiente o, al menos en parte, un marcador que aparece junto a los mismos factores que también elevan el riesgo cardiovascular.

Lo que todavía no está claro

Es importante no ir más allá de lo que la evidencia respalda. La relación es de asociación, bien documentada y consistente en múltiples estudios, pero establecer una relación de causa-efecto directa es más complejo. Además, la evidencia sobre si tratar la periodontitis reduce directamente el riesgo cardiovascular es todavía limitada a moderada: parece razonable pensar que cuidar la salud de las encías ayuda, pero no existen datos suficientes para afirmar que el tratamiento periodontal por sí solo prevenga un infarto o un ictus.

Qué significa esto en la práctica

No se trata de generar alarma, sino de contexto útil: cuidar la salud periodontal no es solo una cuestión de conservar los dientes. El control de la inflamación de las encías, las revisiones periódicas y una planificación de tratamientos con criterio biológico forman parte de un cuidado de la salud bucal que tiene en cuenta el resto del organismo, especialmente en pacientes que ya tienen otros factores de riesgo cardiovascular.

Si tienes antecedentes de enfermedad cardiovascular o factores de riesgo asociados, coméntanoslo en tu revisión: es un dato relevante para valorar cómo abordamos tu salud periodontal.

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Fuente: Federación Europea de Periodoncia y Sociedad Mundial de Cardiología, «Periodontitis and Cardiovascular Disease: Consensus Report» (Journal of Clinical Periodontology / Global Heart, 2020).

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